Este jardín en Metepec fue diseñado para enfatizar las transiciones entre el espacio público y el privado, transformando el acceso en una experiencia gradual y sensible.
Desde la calle, una franja vegetal actúa como filtro visual, marcando el umbral sin aislar. Un vestíbulo verde semiabierto invita al encuentro casual, y a medida que se avanza, el cambio en texturas, vegetación y recorridos guía al visitante hacia un entorno más íntimo y resguardado.
El jardín interior se concibe como un refugio, pero sin perder conexión con el exterior. Así, el paisaje se convierte en un puente entre lo común y lo personal, fomentando una relación fluida y armónica entre ambos mundos.





